Nada me produce tanto placer como azotar a un esclavo hasta que suplique piedad, pero tal vez esté amordazado y ni siquiera pueda suplicar. Puedo hacerlo con distintos instrumentos, pero mi debilidad son las fustas.

Castigar sus genitales no me seduce menos, y es raro que me prive de ello.

O puede que te trate como al perro que eres, o que te feminice -peluca incluida-  para ver como te mantienes sobre tus altos tacones. Te resultará tan difícil que preferirás servirme de rodillas.

También puedo inmovilizarte en alguna incómoda postura durante todo el tiempo que haga falta para que aprendas a obedecer. Te pondré también una máscara con la que no podrás ver y apenas oír, así reflexionarás mejor sobre tu condición.

Puedo  ponerte un enema obligándote a retenerlo, por no hablar de cuanto disfruto
penetrándote con un consolador y poniéndote después un cinturón de castidad para asegurarme de que no podrás quitártelo.

Sólo son algunos ejemplos. Mi imaginación no tiene límites y mis esclavos ya lo saben.

Haga lo que haga contigo el resultado será el mismo: tu entrega será total y tu mente se convertirá en algo que podré moldear a mi antojo.

 

Aquí puedes ver una pequeña muestra de lo que vivirás en mis sesiones.

 

 

Las personas que aparecen en estas fotografías, 

han dado su autorización.

 

Y si esto te parece demasiado duro porque tú sólo eres fetichista, no te asustes, ya sabes que siempre respetaré tus límites. Además hay una sección especial para ti en mi página.

 


 

top